Muchas
empresas informativas planean en ocasiones la contratación de nuevo personal
para continuar creciendo gracias a la labor de grandes profesionales en el
mundo de la comunicación, pero, ¿De verdad son siempre profesionales las
personas contratadas por estos medios?
A la hora
de la selección de personal, debemos tener en cuenta que una empresa
informativa funciona como el resto de las empresas en este sentido, es decir,
buscan aumentar su rentabilidad gracias a sus nuevos trabajadores. Pero además,
al tratarse de un tipo de empresa con un marcado carácter ideológico, debemos
tener en cuenta también otros muchos factores.
Cuando se
pone en marcha el proceso de selección de personal en este tipo de empresas, lo
primero que sus responsables tienen en cuenta es el perfil de cada persona. Y es
que, como hemos podido ver, por ejemplo, en diversos canales de televisión, las
personas mejor cualificadas para un puesto determinado no son siempre las más
profesionales.
Llama la atención
el número de personas que actualmente son seleccionadas por las empresas de
comunicación sin tener la formación previa requerida para este tipo de puestos,
dando la incómoda sensación de que cada vez cuenta más el nombre público del
candidato en detrimento de su formación y capacidad.
Este es el
caso, sin ir más lejos de Mediaset España, que a través de su canal mayoritario,
Tele 5, ha apostado por el espectáculo, en ocasiones burlesco, en lugar de por
la profesionalidad del personal. Programas como Sálvame dejan en evidencia el proceso de selección de personal que
esta empresa informativa ha llevado a cabo, dejando en muy baja posición la profesión
periodística, si bien es cierto que muy pocos de los presentes en este programa
tienen la formación suficiente como para tratarse como tal.
Es cierto
que de cara al negocio, Mediaset ha conseguido lo que esperaba: grandes
audiencias que se traducen en grandes ingresos publicitarios, dando muestras de
que más que como empresa periodística, funciona como una empresa, sin más. ¿Dónde
debe estar el límite entre la profesionalidad y el puro espectáculo?